Los nuevos billetes de euro ya tienen propuestas finalistas. El Banco Central Europeo ha abierto una consulta pública para que la ciudadanía valore 10 diseños antes de elegir el modelo definitivo. La votación estará disponible hasta el 21 de septiembre de 2026 y servirá como referencia para la decisión final del BCE.
Las propuestas se reparten entre dos líneas: “La cultura europea”, con figuras como Maria Callas, Beethoven, Marie Curie, Cervantes, Leonardo da Vinci y Bertha von Suttner, y “Ríos y aves”, centrada en fauna, paisaje e instituciones europeas. Entre los finalistas hay dos estudios españoles: Rubio & del Amo y Cruz más Cruz, autores de una de las opciones de la línea cultural.

Un billete es mucho más que su valor artístico. Tiene que circular, reconocerse y evitar confusiones. Para el diseñador y artista JAC López, consultado por Grado Cero, esa función empieza por algo muy concreto: «que se entienda de un vistazo rápido la cuantía del billete».
López apunta también a la relación entre los distintos billetes de la misma serie. Cada pieza debe diferenciarse bien de las demás, hasta el punto de que el usuario pueda asociarlo a su valor «incluso sin mirar el número». Color, composición, contraste… todos estos elementos ayudan a que un billete de 5, 20 o 100 euros se identifique sin esfuerzo.
«Si un estilo artístico está mal visto socialmente y se ve muy de usuario base es probable que el billete dé la sensación de ser menos valioso. Es difícil tirar a algo más contemporáneo o irse por derroteros distintos a la moneda tradicional porque ya tenemos muy asimilado qué es valioso y qué no. La gente en un museo tiende a ver las vanguardias históricas y dice «esto lo podría haber hecho mi hijo» con facilidad».
Según las palabras de López, la percepción social pesa mucho en un billete. Aún así, López defiende las opciones más actuales. «Es positivo que algo que usamos todos los días se sienta vivo, que se sienta que pertenece a nuestro entorno», señala. A su juicio, el dinero no tiene que parecer un objeto impuesto desde el pasado. También puede hablar del presente y dialogar con las corrientes de diseño actuales.

Al preguntar más específicamente por las dos líneas de las propuestas, «Cultura europea» plantea un camino reconocible, pero con un problema de fondo para López: «qué son los valores europeos es un debate muy amplio y complejo». Para elegir esa vía habría que cerrar antes una pregunta política y cultural: qué idea de Europa quiere contar el billete.
Por eso se inclina más hacia «Ríos y aves». La naturaleza permite una lectura menos cerrada y más vinculada al territorio. Para el diseñador, reivindicar la fauna, flora y geografía europea resulta positivo en un continente atravesado por problemas ambientales. La propuesta puede hablar de Europa sin depender tanto de una lista de nombres propios.
Sobre la opción española, el diseñador la considera «muy solvente» y técnicamente a la altura del resto. Valora su ejecución y su capacidad para cumplir con lo que debe ser un billete. Su reserva es más personal: echa en falta «un trazo más suelto y experimental». La propuesta funciona, pero no le provoca tanto interés como otras opciones menos medidas.