La reapertura de Tívoli World ha dado un nuevo paso administrativo en Benalmádena con el envío del avance urbanístico a la Junta de Andalucía. Eso sí, el proyecto del Grupo Tremón rompe con toda idea de regreso como se esperaba. Lo que vuelva no será, en espíritu, el parque que cerró en 2020. El Ayuntamiento defiende que el trámite permite iniciar la fase ambiental. Eso significa que la Junta debe valorar si la actuación encaja con el entorno y con el municipio. Después vendrán más pasos urbanísticos, por lo que la apertura aún no tiene una fecha cercana.
El plan incluye un nuevo parque de atracciones, pero también dos hoteles y un centro comercial y de ocio. Mientras que Tívoli World fue durante décadas un parque clave de la Costa del Sol, ahora avanza como una operación turística y comercial mucho más amplia. El Ayuntamiento sostiene que el futuro parque tendrá más superficie total. La cifra oficial ronda los 69.860 metros cuadrados, ligeramente por encima de la superficie actual.
De esa cantidad, 35.860 metros son de una parcela independiente. Los otros 34.000 metros son la cubierta de la zona comercial. El terreno de las atracciones, por tanto, se reduce considerablemente. El complejo crecerá hacia arriba. Los llamados «cacharritos» en Andalucía convivirán ahora con hoteles, tiendas y restauración. Además, el aparcamiento usado durante años para eventos y mercadillo por parte de los benalmadenses desaparecerá, al igual que el teatro donde durante décadas actuaron grandes artistas.

El proyecto mantiene el nombre, pero la duda está en qué valor real tendrá esa marca. El grupo Tremón, actual propietario, no ha concretado aún hasta dónde llegará la recuperación del universo clásico de Tívoli. Lo previsto se acerca más a un complejo hotelero con centro comercial que a una reapertura pura del antiguo parque de atracciones. El modelo recuerda a otros espacios de ocio de la Costa del Sol, donde las atracciones funcionan como reclamo dentro de una oferta más comercial.
El convenio sí recoge una condición importante: el parque debe abrir antes o al mismo tiempo que los hoteles y el centro comercial. No podrá quedar para después. También prevé la posible incorporación de antiguos trabajadores al nuevo proyecto. Estos mismos empleados son los que llevan 6 años manteniendo gratuitamente las instalaciones del parque de atracciones.
Tívoli World abrió en 1972 y marcó a varias generaciones de vecinos y visitantes. Fue parque de atracciones, punto de encuentro, escenario de conciertos y símbolo turístico de Benalmádena. Esa memoria explica la reacción de muchos vecinos. El municipio puede recuperar actividad en los terrenos, pero perder parte del legado emocional del parque.
El trámite ambiental es solo una pantalla más. Quedan la ordenación detallada, la exposición pública, los proyectos de urbanización y la licencia de obra. Faltan años para ver el recinto abierto. El nuevo Tívoli World puede devolver vida a una zona cerrada desde hace demasiado tiempo. Pero conviene decirlo claro desde ahora: si se reabre, no será el Tívoli que muchos recuerdan.